Instan al Ejecutivo a evaluar el daño del glifosato en la salud y el medio ambiente
Investigaciones desarrolladas por el CONICET determinaron que el glifosato, un herbicida muy utilizado en el cultivo de soja, provoca daños en la salud humana y el medio ambiente. Esta afirmación generó la preocupación legislativa y motivó el reclamo de una diputada al Gobierno provincial para que “evalúe y tome posición” al respecto.
Mediante una iniciativa parlamentaria, que es analizada en la Comisión de Asuntos Agrarios, la diputada Adriana Cudós, instó al Poder Ejecutivo bonaerense a que “con carácter urgente, evalúe y tome posición respecto a los posibles daños que estaría causando en la salud humana y en el medio ambiente el uso del glifosato como herbicida en la producción agropecuaria intensiva”. E hizo hincapié en su utilización “en el cultivo de soja, en la zona núcleo productiva y en particular en el norte bonaerense, epicentro del desarrollo productivo de nuestra región” resaltó la legisladora de Pergamino.
El glifosato es un herbicida de amplio espectro, desarrollado para eliminar hierbas y arbustos que a través de su aplicación mata las plantas improductivas, debido a que suprime su capacidad de generar aminoácidos aromáticos.
La legisladora del Frente para la Victoria aseguró que “de acuerdo a las recientes investigaciones realizadas por el CONICET, produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las que se utilizan en agricultura extensiva”.
“Estas investigaciones estarían corroborando los efectos nocivos de este producto y por primera vez, una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones”, insistió Cudós.
Esta situación fue determinada por el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, utilizando dosis hasta 1500 veces inferiores a las usadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales.
De la investigación se desprende que el agrotóxico a base de glifosato tiene gran poder residual, con la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua.
“También se ha comprobado que el glifosato produce modificaciones en la flora de lagos y lagunas; las prácticas agrícolas actuales, basadas en el empleo de este herbicida, pueden alterar los ambientes acuáticos naturales, y se corrobora que este herbicida no es inocuo como se creía, se han detectado cambios que tienen consecuencias ecológicas importantes, pues se está afectando la biodiversidad en general”, detalló la diputada Adriana Cudós.
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