Por el camino del recuerdo
Por: Héctor Taborda
Pedrito Troglio
“Baila, baila como un terremoto”, canta Alcides en su tema más famoso y que mejor calza en Villa Dálmine. Claro se llama Violeta. Y aquella tarde del sábado 31 de agosto de 2002 con el debut de los 5 magníficos en Campana ante Excursionistas se armó una linda fiesta.
Llegaron los cinco viejitos piolas. El Nene Basualdo el más genuino de la casa y de mayor edad 39, Pacha Cardozo 34, Diablo Monserrat 33, Obelisco Pobernisk 31 y Pedrito Troglio 37.
Pedro nació en Luján el 28 de junio de 1965.
Se inició en el fútbol profesional en River. Luego siguió su carrera en Verona, Ascoli y Lazio en Italia, después el fútbol japonés. Retorna a su patria para militar en Gimnasia de La Plata y culmina en Villa Dálmine. Como DT dirigió Godoy Cruz, a Gimnasia de La Plata, Independiente y ahora Cerro Porteño de Paraguay.
Con el Lobo de las diagonales saboreó la caricia del reconocimiento. Cada vez que salía a la cancha, distinguían su nombre y apellido estampados en una bandera azul y blanca colgada en el alambrado por hinchas del humilde barrio Monasterio. Además a la filial le pusieron su apellido. Esto se volvería a reiterar en su despedida de Villa Dálmine. El me decía: “Es increíble la relación que tengo con la gente. Me tratan como si hubiera nacido en el club. En la cancha siempre traté de brindarme por completo con la divisa que me tocara defender”.
De sus goles, puedo decir que dos quedaron para incorporarlos a la linda historia de Villa Dálmine. El primero, el sábado 26 de octubre de 2002, cuando hizo un golazo de chilena a lo Francescoli, en el partido que su equipo le ganó de visitante a Argentino de Merlo por 3 a 0, para seguir como único líder en el campeonato. El mismo valió para que al día siguiente fuera tapa del diario Olé. El siguiente en Loma Hermosa, el miércoles 27 de noviembre del mismo año, cuando en cancha de Justo J. de Urquiza, a los 43’ del segundo tiempo señaló la igualdad 1-1 ante Berazategui que valió para ganar el Apertura.
Como era de imaginar, al término del encuentro Pedro fue llevado alzado por sus parciales dentro del mismo campo de juego. La gente gritó, saltó, festejó. Lo tenía merecido. Vos también Pedro, si metiste un golazo que desató la locura. Al igual que el resto del equipo. Lástima que el final fue diferente ante Colegiales.
Troglio jugó 178 encuentros en Primera División y marcó cinco tantos.
Cuando un día le preguntaron por qué no hacía el curso de técnico él señaló “No tengo carácter para ser entrenador. No me gusta tener problemas con nadie. Eso no quiere decir que algún día no lo haga. Es que como técnico, les tenés que decir a tipos que hasta ayer eran compañeros tuyos que se tienen que ir. Le pasó al Cabezón Ruggeri”.
El 10 de julio de 1983 ante Unión debutó en la Primera de River. En 1987 jugó en el Preolímpico de Bolivia para los Juegos de Seúl 88 a los que Argentina clasificó junto a Brasil. En 1988 fue transferido al Verona junto a su amigo Caniggia. En 1990 juega el Mundial de Italia y convierte un tanto ante la Unión Soviética. Y pensar que se despidió con la “violeta” de Villa Dálmine.
Siempre dice: “El fútbol es mi mejor terapia. Cuando llego a una cancha me olvido de todo”. El amigo de los chistes. Este ser humano simple que siempre tiene una sonrisa a flor de labios, una mañana aún siendo técnico de Independiente volvió, para formar parte de un equipo de veteranos de Dálmine, en una jornada plena de gratos recuerdos. Está demás decir los motivos por los cuales los hinchas un día resolvieron que la Peña llevara su nombre y apellido. |
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