Por el camino del recuerdo
Por: Héctor Taborda
Ni el barrio ya es el mismo
En un aviso publicitario del periódico “Ideas” del año 1918, un taller ofrecía “soldadura autógena en toda pieza de maquinarias y metal”, siempre y cuando se tratara, claro, de victorias, mateos y demás carruajes de familia. Era la herrería de Corral y Urquiza, ubicada en la calle Guemeses casi esquina Belgrano.
Urquiza era el carpintero y Don Gabino Corral, papá de Felipe, Roberto y Emilio, el herrero. En aquella época en la cual los Mateos y las victorias fueron el medio ideal de transporte de la gente de nuestra ciudad.
Caminando por el centro de Campana me encuentro con Emilio. Enseguida noto la emoción que se refleja en su rostro, ya algo curtido por los años, cuando el tema de la charla está íntimamente ligado con los recuerdos de los amigos que ya no están, y además se suman los cambios que origina este mundo moderno. “Ni el barrio ya es lo mismo. Antes conocía a todos los vecinos. Vi llegar el asfalto. Vi crecer a muchos que hoy peinan canas. Antes las casitas eran uniformes, hoy salgo a la puerta de mi casa y me encuentro con dos modernos edificios de propiedad horizontal”.
Este vecino siente afecto por esa zona que conoció antes que en la esquina de su hogar estuviera el hoy desaparecido cine teatro Belgrano. Un lugar grato para disfrutar del cine y mucho más.
En el taller de Corral se hicieron los trabajos de soldadura de la “Bicicleta Anfibia”, un invento de Pedro Pagura y Silvio Lorenzetti.
Emilio siempre se sintió enamorado del automovilismo. Para los fierreros de hoy, el karting es la primer escuela que los jóvenes tienen en su comienzo a la hora de competir. Emilio en su juventud no pudo disfrutar de esta posibilidad ya que este deporte en este medio todavía no existía.
Aprendió a manejar dentro de las denominadas clásicas cafeteras. En una de ellas teniendo de acompañante a Angelito De Armas, participó el 12 de octubre de 1957, en el primer “Gran Premio de Cafeteras” que organizara el Club Ciclista Campana, en el cual Silio Lorenzetti le ganó en la última vuelta al zarateño Julio Brossi. Y el circuito aunque usted no lo crea, fue por las calles de la zona de la entidad ya mencionada.
Emilio antes había competido en diferentes carreras como en Moreno, Jaúregui, Pilar, Ituzaingó, y en la década del 50, cuando Radio Mitre, organizara la Buenos Aires, Campana.
Y como con el paso de los años todo cambia, vivió el furor de la categoría Fomento Automovilista, luego llamada Limitada 27. Después de andar en trazados callejeros, pudo hacerlo con un coche más moderno en el Autódromo del Club Villa Dálmine, en una parte de la que fuera su primer sede social (hoy Club Ciudad de Campana).
Ahora el nuevo modelo no permitía tener acompañante, pero igualmente Angelito De Armas se sentía a gusto aportando sus conocimientos de mecánica y en modo especial como chapista.
Don Gabino presenció la llegada de los integrantes de la hazaña, del Plus Ultra a nuestro entonces pueblo. El sentía amargura cuando su hijo corría, por el lógico tema de la velocidad. Pero al mismo tiempo comprendía que se sentía feliz por medio de este deporte.
Emilio Corral, un nombre y apellido destacados en ese barrio de Belgrano y Güemes, aunque hoy varios de sus nuevos habitantes ni siquiera lo conozcan. Es que los Corral, forman una parte linda de la historia de Campana.
Emilio sigue vinculado a los fierros. Lo podemos ver en nuestro Museo, o en cualquier reunión de este tipo. Siempre con una mirada limpia y la mano extendida para sus amigos. |
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