Por el camino del recuerdo
Por: Héctor Taborda
Armando y el sueño que no fue realidad
Horacio Chavero hincha de Boca y recordado periodista local, ofrecía con entusiasmo un número de la rifa de la prestigiosa entidad xeneize. La misma tenía como finalidad primordial hacer realidad, con el aporte de mucha gente, un estadio de lujo con capacidad para 140 mil personas, que se convertiría en sede del Mundial 78.
El mismo sería inaugurado el 25 de mayo, según la promesa de Alberto Armando.
En octubre de 1964, el Congreso aprobaba la sesión a Boca de 40 hectáreas del río en la Costanera Sur.
En 10 años, según lo exigía la ley, Boca debía construir el gran estadio. Caso contrario, las obras retornarían a la Municipalidad sin derecho a indemnización.
Con el correr del tiempo, el mismo sería para 100 mil personas y sobre un terreno más amplio.
Llegó el Mundial y el título de Argentina se celebró en el Monumental de River, no en la Ciudad Deportiva. El sueño del estadio ya había sido derribado por la inflación.
Recuerdo dos visitas del Presidente de Boca a nuestra ciudad para hablar exclusivamente de este tema. Una de ellas se hizo en el Club Social en donde sin pensarlo se encontró con Arturo Frondizi, que fuera Presidente de nuestro país. Y en otra oportunidad, le hice una nota en el Club Esso como lo muestra la foto.
Con relación a la rifa, solo algunos ganadores lograron que se los compensara al menos con una ubicación en la Bombonera.
Pese a esta imposibilidad del nuevo estadio, los intendentes del Proceso constribuyeron para que Boca lograra la “tenencia definitiva” del terreno.
Exigiendo a cambio que los escolares municipales pudieran hacer uso de las obras.
En lugar del estadio quedaron 499 pilotes que asomaron sobre el río. La mayoría de las obras prometidas, fueron abandonándose. En total Boca sufrió más de 200 juicios por la Ciudad Deportiva.
Una historia diferente fue “La Candela”. Para Armando era “una luz argentina”. Una hermosa mansión de arquitectura francesa que costó 26 millones, en la localidad de San Justo, la cual tuve la posibilidad de conocer en todo su interior a fines del 74. Eran 1.600 metros cubiertos y gran parte de su edificación fue construida con material importado.
Volviendo al sueño de la Ciudad Deportiva, fue un regalo estatal. Boca se vio favorecido por las nuevas disposiciones, revendiendo como propios los terrenos que eran municipales por 21 millones de dólares.
También es hoy “La Candela” tan solo un recuerdo de un lugar en donde Boca se entrenó y formó juveniles por más de 30 años. Pero la modernización de fin de siglo la relegó al olvido. Desde el 96 Boca dio el predio en alquiler a la Municipalidad de la Matanza, para luego tener otros dueños.
En este último caso el sueño de Alfredo J. Armando se hizo realidad, y sin dudas ese fue un lugar excelente tanto para entrenar como así también para concentrar.
Con respecto a lo primero, los años mostraron la imposibilidad de concretar la monumental obra, que era el gran sueño boquense, que por ser un grande de verdad merecía más que esos 499 pilotes que asomaron sobre el río.
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