Por el camino del recuerdo
Por: Héctor Taborda
Pertenece a una especie en extinción
Un 7 de octubre de 1940, se funda en Campana el Club 9 de Julio. Pedro Gatti, Osvaldo Marchisio, Celestino Flego, Alberto Cesari, Oscar Ader y Armando Croce, hicieron que este hermoso sueño se convirtiera en realidad.
A Arnaldo Croce, en el año 1950, le llegó su debut en el Campeonato de los Barrios, con esta casaca roja, en la desaparecida cancha del Independiente A. Club.
Al año siguiente junto a Abalos, Pasquinelli, Ferreyro, Bastanzo, Marchisio, Godoy, Sartor, Brignolo, Cabrera y Luraschi, se lo veía jugar en Primera.
En 1954, le dio la despedida a la cancha de Jean Jaures y Balcarce, dentro del ámbito de la Liga Campanense, junto a: J. Percoco, Hurtado, Fornero, Núñez, Montero, Bastanzo, Brignolo, Barbarini, Bueri y Betanzos.
En 1956 en el nuevo Estadio Municipal integró el elenco con Héctor Degiovani, Agustín Puccio, Carlos Fornero, Delicio Núñez, Bernardo Zabala, Néstor Brignolo, Aron Leyi, Lindolfo Dana, Cirilo Bueri y Ruffo Frazanet.
En el 58 con Enrique Garrido, Carlos Agnes, Edgardo Lamolina, Pedro Bogio, Ricardo Muras, Osvaldo Garayalde, entre otros.
Arnaldo fue fiel a esa casaca, al igual que Néstor Brignolo, hasta 1961 cuando la entidad decide abandonar la práctica de este deporte.
En el 55 y 62, fue llamado a integrar la selección de nuestra ciudad. Y en el 57 fue el goleador y campeón en Independiente de Escobar.
El de 9 de Julio no se quería ir nunca. Lo vio nacer, crecer y le dio su triste adiós. Hoy en su hogar tiene en diferentes cuadros a los equipos que defendió con orgullo y que marcaron una etapa de su trayectoria deportiva. Pero si era necesario certificar otra prueba de su fidelidad, esto quedó claramente demostrado en otro juego de auténticos caballeros y tan agradable como siempre lo ha sido las bochas. Desde el 50 al 80, se lo vio con alegría y responsabilidad representar al Club Plaza Mitre, lo cual le valió a manera de recompensa, sumar varios títulos y ganar el reconocimiento de jugadores a los cuales le tocó enfrentar en la sana competencia como así también del público que presenció sus jugadas, en diferentes rectángulos, muchos de ellos hoy ausentes, lo que marca una triste realidad. Las lisas y las rayadas ya no tienen en nuestro medio el interés de épocas anteriores, cuando llegó a tener nuestra Asociación 16 clubes afiliados, siendo la tierra de los Costas, sede de campeonatos de real relevancia.
Hoy es normal ver jugadores representando a una entidad por poco tiempo: En esta vida alocada en la que vivimos, se fue perdiendo ese amor auténtico.
Por eso Arnaldo Croce, al igual que una minoría de deportistas, en modo particular en estas dos especialidades como son el fútbol y las bochas, puede decir con pena pero al mismo tiempo con placer, que pertenece a una especie en extinción.
En su querido Plaza Mitre, tuvo año tras año la posibilidad de pasar a jugar a otro club. Y se negó siempre. No fue por desprecio. Fue simplemente por amor a esa inmaculada camisa blanca, con el escudito pegado a su corazón. Allí nació y creció como bochófilo. Hizo muchos amigos. Algunos con el paso de los años, se fueron al cielo. Fueron 30 años, casi una vida. Y sucedió lo mismo con su querido 9 de Julio. Dos muestras de verdadero sentimiento que hoy sirven de ejemplo para nuestra juventud.
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Arnaldo Croce rodeado de amigos |