- Barrio Lubo
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- Inauguraron la ermita en honor a Ceferino Namuncurá
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- Cientos de fieles participaron ayer de la inauguración de
una ermita en homenaje al Beato indio Ceferino Namuncurá.
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- La ceremonia estuvo cargada de emotividad ya que a la misa
que celebró el párroco se le sumaron muchas canciones alegóricas al beato y
también varias oraciones en su nombre.
- Dos devotos del Namuncurá fueron los responsables de quitar
un poncho que cubría la ermita, luego de esto siguieron las oraciones
religiosas, aunque también las canciones y las oraciones.
- La fiesta de inauguración de esta ermita ubicada en el
ingreso al barrio Lubo en la calle que lleva por nombre Ceferino Namuncurá, fue
finalizando cuando se realizó una suelta de globos que atrajo la atención de
los presentes quienes al mismo tiempo entonaban las estrofas del tema Color
Esperanza.
- El cierre definitivo estuvo a cargo de jóvenes bailarines quienes caracterizados de
paisanos realizaron varias danzas típicas.
- De ahora en mas quienes pasen por el lugar podrán apreciar
una hermosa placa en donde se dibuja la figura de este santo indio que desde la
patagona argentina, a fines del siglo IXX, llegó al Vaticano.
- La construcción de algo mas de un metro de alto, será de
ahora en más un orgullo para la comunidad del barrio y en especial de quienes
participan activamente en la capilla Don Bosco del barrio Lubo, quienes fueron
los mentores de esta idea.
- La vida de Ceferino
- Nació en la reducción mapuche de Chimpay. Era hijo de
Rosario Burgos (cautiva "huinca" chilena) y del cacique Manuel
Namuncurá, un célebre líder que luchó heroicamente, en la batalla del 5 de mayo
de 1883 contra el Ejército Argentino comandado por el general Julio Argentino
Roca y nieto del caudillo mapuche Calfucurá. El apellido Namuncurá en
mapudungun significa «Pie de piedra» (namun = pie, curá = piedra) con el
significado de alguien firme, decidido. Al año de edad, en 1887, Ceferino salva
su vida milagrosamente de perecer ahogado en el Río Negro, mientras jugaba en
sus orillas. Ese mismo año, el 24 de diciembre en vísperas de Navidad, fue
bautizado por el misionero salesiano padre Domingo Milanesio, gran defensor de
los pueblos originarios. A los 11 años le pide a este salesiano que lo lleve a
estudiar para luego regresar y así poder enseñar a los de su pueblo.
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